Desde el 28 hasta el 5 de octubre se llevará a cabo en Puerto Iguazú, el segundo Festival de Cine de las Tres Fronteras, donde competirán filmes y cortos de Argentina, Brasil y Paraguay. Bajo la Dirección del actor Juan Palomino en esta edición, como en la anterior, se busca que el cine sea un puente que acerque –aún más- a estos tres países para reflexionar sobre su importancia cultural y ambiental, al tener bajo el subsuelo el acuífero de agua dulce más importante del mundo, el guaraní.

La idea del Festival fue de Juan Palomino y Daniel Valenzuela, en un principio se pensó como una utopía, reunir las producciones de estos tres países, pero el año pasado se hizo la primera edición con éxito y esta año se animaron a producir nuevamente este encuentro tan rico que une a tres países bajo un denominador común: la triple frontera.

La presentación se hizo en la última edición de la Feria Internacional de Turismo (FIT) en el stand del Litoral, además de Palomino y Valenzuela, hubo invitados como la actriz Luisa Kuliok y el Ministro de Turismo de Misones José María Arrúa a quien se le unió el coordinador del Festival, Julián Marin.

“Un festival de cine puede ser, además de una competencia, una búsqueda y un desafío a pensarnos como latinoamericanos, unidos por la identidad forjada en la cotidianeidad del trato y el respeto”, comentó Palomino, quien además agregó: “De esta forma, queremos contribuir a la integración, al intercambio y al debate entre los trabajadores del campo cinematográfico. A través de este diálogo buscamos contrarrestar la interesada demonización de la región acuífera más rica de América del Sur: la Triple Frontera”

Los organizadores pretenden que el Festival sea además un lugar de encuentro en donde público y creadores puedan intercambiar experiencias e historias comunes en esta geografía que nos integra como países hermanos. “El cine será el protagonista de este evento. El singular público, la espectacularidad del paisaje, la naturaleza, las cataratas, la selva que nos alberga tejen la identidad de nuestro festival. Las obras que seleccionamos son obras de resistencia y reivindicación, que entretienen y cobijan los sueños de quienes tenemos una mirada comprometida sobre esta Latinoamérica tan violentamente dulce”, concluyó Palomino.