Confinadas en el último rincón donde apenas el hombre ha intervenido el medio ambiente, las plantas antárticas podrían guardar el secreto para el desarrollo de productos que servirían para enfrentar las devastadoras consecuencias del cambio climático. El musgo, los helechos y los líquenes antárticos que ayudarían a la vida a sobrevivir a la intervención del hombre en el planeta.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Chile, dirigidos por el Dr. Gustavo Zuñiga encontró que la flora antártica tiene características únicas, como la resistencia a la radiación ultravioleta y a la supervivencia a condiciones climáticas extremas, que podrían ayudar a la biotecnología a crear mejores protectores solares, antioxidantes, o mejorar cultivos en áreas modificadas por el cambio climático.

El trabajo de este equipo se centró en el pasto y clavel antárticos que en los pocos meses en los que pueden recibir luz solar producen azúcares naturales esenciales que les posibilita sobrevivir a un largo invierno con temperaturas extremas.

“En el campo aplicado, la graminia produce antioxidantes, azúcares, fructano (un derivado de la fructosa), que podrían ser utilizados en productos dietéticos; los antioxidantes en filtros solares o en medicamentos que eviten el envejecimiento”, comenta Zúñiga a la agencia de noticias AFP. El investigador asegura que muchas de estas plantas también se pueden hallar en  las altas cumbres de la cordillera de los Andes.

“Tratamos de caracterizar qué mecanismos presentan y que son responsables de su supervivencia en las condiciones antárticas que son extremas tanto a lo largo de la historia como ahora con el cambio climático, por temperaturas y rayos ultravioleta”, detalla Zuñiga, quien asegura que estas especies que logran hacerse a la vida aún bajo nieve durante más de medio año podrían proteger la vida en las regiones del planeta en donde el hombre ha modificado el clima.