En el año 2010 miles de peces aparecieron flotando en el lago de Río Hondo. El Comité Interjurisdiccional de la Cuenca Salí Dulce determinó la inexistencia de oxígeno en el agua que llegaba hasta el lago. El origen de esta contaminación resultó de todos los deshechos que los ingenios azucareros de Tucumán vertían sobre la cuenca, afectando a la flora y fauna.

Este hecho obligó a Santiago del Estero a demandar a Tucumán con sólidos fundamentos a la Corte Suprema de Justicia. El río Salí Dulce, según la Comité, funciona como biodigestor procesando todos los deshechos cloacales de Tucumán, pero aprovechando el cauce y desenmascarando una ausencia total de política medioambiental, gran parte de los ingenios azucareros vierten allí vinaza, un deshecho industrial que se genera al producir alcohol a partir de la melaza de la caña de azúcar.

Este hecho determinó que se le hiciera una denuncia por contaminación ambiental al industrial azucarero Jorge Rocchia Ferro, cuya empresa vertía vinaza a la cuenca. El juicio es seguido por Santiago del Estero con mucha atención porque del primero que se hace por cuestiones ambientales.

A partir del grave episodio de 2010, se comenzó con la recuperación de 35.000 hectáreas del lago de Río Hondo. “Desde el 2012, Santiago del Estero comenzó a medir todos los cauces que directa o indirectamente descargaban en el Embalse. Esa es la génesis del monitoreo permanente. La frecuencia de dos a tres veces por día, el carácter repetitivo y la no interrupción del programa permitió al sistema reiniciar ciclos tróficos y autodepurarse en una suerte de remediación natural”, comentó a la prensa Sergio Zaltz, coordinador general del Monitoreo Ambiental Permanente.

Martín Diáz Achával, Defensor del Pueblo de Santiago del Estero, quien denunció la contaminación del lago y de la cuenca Salí Dulce, advierte que el aumento de la producción de en los ingenios es “brutal”, y lo es más al no existir de parte de Tucumán una política ambiental para tratar la vinaza y los demás deshechos que produce la industria azucarera.

La producción de biocombustible es crucial en este problema, ya que genera un uso intensivo de la caña de azúcar.  “La ley de biocombustibles incorpora combustibles biológicos a los fósiles, en especial el bioetanol que es lo que se produce con la destilación de mosto de la caña de azucar -representa el 50% de los biocombustibles- y el 50% del bioetanol se produce en Tucumán. Esto genera un ingreso importante, pero no se previó una reinversión de esos ingresos en el sistema, de hecho se aumentaron las alícuotas y hace poco volvieron a aumentar los cupos, pero no exigen un sistema de tratamiento”, afirmó Diaz Achával.

En Santiago del Estero entienden que el Monitoreo Ambiental Permanente, bajo la supervisión de la Corte Suprema, que se lleva a cabo desde el año 2012 es importante, pero en estos años se han registrado varios episodios de contaminación. “No está la solución definitiva, porque no hay inversiones para el tratamiento de los deshechos industriales.”

Zaltz da una mirada ecológica del problema que origina la industria azucarera y la producción de biocombustibles: “Tuvimos mortalidad masiva de peces, olores fétidos, coloraciones extrañas y crecimiento desmesurado de algas, por citar algunas consecuencias, aunque uno de los beneficios colaterales del monitoreo fue identificar con nombre y apellido a las empresas que originan contaminación