La subsecretaria para el Desarrollo Foresto Industrial de la Nación elaboró un informe que refleja que el 86% de los incendios originados en Chubut durante la temporada 2015/16 fueron intencionales. La sombra de la especulación inmobiliaria sobrevuela estos incendios, muchas de las áreas quemadas son tierras de pueblos originarios, como Cushamen o reservas naturales como el Parque Nacional Los Alerces.

Aquellos que originaron los incendios tuvieron un escenario ideal, las bajas precipitaciones de aquel invierno, poca agua en los ríos y lagos y una alta acumulación de leña de colihue, hicieron que las llamas devoraran más de 41.000 hectáreas de bosques nativos. El fuego se centró en Cholila, adentrándose al Parque Nacional Los Alerces.

El informe de la Nación adjudica el origen de los incendios a la Corriente de El Niño, aunque a su vez refiere que gran parte de ellos fueron producidos por negligencia humano o en su mayoría en forma premeditada. En los bosques cultivados, durante el 2014/15 se originaron 52 focos, la mayoría en los departamentos de Cushamen y Futaleufú.

El informe también hace un análisis de las especies afectadas por el fuego, siempre en superficies implantadas, y en ese sentido da cuenta que el 98% de la superficie quemada correspondió a bosques de pino y el porcentaje restante corresponde a salicáceas.

Chubut es una provincia en donde se tejen fuertes intereses, fundamentalmente inmobiliarios, con tierras muy costosas o protegidas, que una vez quemadas pierden su valor y son compradas por grupos económicos para hacer barrios cerrados o emprendimientos turísticos. En su momento el gobernador Martín Buzzi había expresado: “Lo que sucede es que hay gente que quema bosques nativos para fomentar el negocio, la intención es ampliar los terrenos privados, mediante la quema de árboles, ya que el sector de bosques pertenece al Estado y no puede ser rentado